LO QUE LA BIBLIA Y LOS
PRESBITERIANOS ORTODOXOS
ENSEÑAN
ADAPTADO A LA
IDIOSINCRASIA DEL RIO DE
LA PLATA
Original Por Carlos
Mario Marín
Hace casi 500 años la
iglesia cristiana estaba
corrompida por muchas
enseñanzas falsas. Dos
hombres llamados Martín
Lutero y Juan Calvino
hicieron que la gente
volviera a las
enseñanzas de la Biblia.
A su obra, y a la de sus
amigos, se le llama la
Reforma. Mediante
Calvino el Señor
restableció la pureza de
la doctrina en la
iglesia y una nueva vida
de fe en Cristo.
Las doctrinas de la
Iglesia Presbiteriana
Ortodoxa no son nuevas.
Son las enseñanzas de la
Biblia. Por
consiguiente, la Iglesia
Presbiteriana Ortodoxa
no es una iglesia nueva.
NO ES UNA SECTA.
Es una iglesia cuya
enseñanza se basa en las
palabras que los
profetas y los apóstoles
escribieron en el
Antiguo Testamento y en
el Nuevo Testamento
respectivamente.
Las enseñanzas de la
Iglesia Presbiteriana
Ortodoxa son aquéllas de
la antigua iglesia
original de los
Apóstoles y de los
primeros cristianos.
Este manual te informará
lo que la Biblia y la
Iglesia Presbiteriana
Ortodoxa enseñan.
LA BIBILIA
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que la Biblia es
la verdadera palabra de
Dios, inspirada por el
Espíritu Santo. Esto
quiere decir que Dios
inspiró a los escritores
las palabras y los
pensamientos exactos que
debían escribir. Como
resultado cada
declaración que hay en
la Biblia es la verdad.
Una parte de la Biblia
explica otra parte. Es
la única norma para la
fe y la vida de los
cristianos. Debemos
leerla y estudiarla con
diligencia. La Biblia
enseña con claridad todo
lo que necesitamos saber
para obtener nuestra
salvación eterna.
2 Pedro 1:21 Los santos
hombres de Dios hablaron
siendo inspirados por el
Espíritu Santo.
1 Corintios 2:13 De
estas cosas hablamos, no
con palabras enseñadas
por la sabiduría humana,
sino con las que enseña
el Espíritu.
2 Timoteo 3:16 Toda la
Escritura es inspirada
por Dios.
Juan 10:35 La Escritura
no puede ser
quebrantada.
2
Timoteo 3:15 Y que desde
la niñez has sabido las
Sagradas Escrituras, las
cuales te pueden hacer
sabio para la salvación.
Lucas 11:28 ¡Antes bien,
bienaventurados los que
oyen la palabra de Dios
y la obedecen!
Juan 5:39 Escudriñad las
Escrituras, porque a
vosotros os parece que
en ellas tenéis la vida
eterna, y ellas son las
que dan testimonio de mí
[Jesús].
EL DIOS TRINO
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que hay
solamente un verdadero
Dios.
Este Dios es invisible,
santo, eterno, y tiene
todo el poder y la
sabiduría. En la Biblia
Dios se revela en tres
personas —el Padre, el
Hijo y el Espíritu
Santo. Por eso se le
llama “trino”. Cada una
de estas personas es
Dios en un solo Dios, y
son iguales en poder,
gloria y en todas las
demás cualidades. Negar
o desconocer a una
persona es negarlas a
todas ellas. Dios es
quien nos creó, nos
redimió y nos santificó.
Deuteronomio 6:4 Oye,
Israel: Jehová, nuestro
Dios, Jehová uno es.
Mateo 28:19 Por tanto,
id y haced discípulos a
todas las naciones,
bautizándolos en el
nombre del Padre, del
Hijo y del Espíritu
Santo.
Juan 5:23 El que no
honra al Hijo no honra
al Padre, que lo envió.
Génesis 1:1 En el
principio creó Dios los
cielos y la tierra.
1 Juan 2:2 Él [Jesús] es
la propiciación por
nuestros pecados, y no
solamente por los
nuestros, sino también
por los de todo el
mundo.
Romanos 15:13 Y el Dios
de la esperanza os llene
de todo gozo y paz en la
fe, para que abundéis en
esperanza por el poder
del Espíritu Santo.
EL HOMBRE Y LA MUJER
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que el hombre y
la mujer son una
creación especial de
Dios. El primer hombre
fue creado del polvo de
la tierra, y la primera
mujer fue hecha de la
costilla del hombre.
Fueron creados a la
imagen de Dios. Esto
quiere decir que no
tenían pecado y tenían
un conocimiento perfecto
de Dios. Esa imagen se
destruyó cuando Adán y
Eva primero pecaron. La
gente tiene un alma que
ninguna otra criatura
tiene. Dios nos dio el
gobierno sobre toda su
creación. Los seres
humanos tienen libre
voluntad en las obras de
esta vida. Sin embargo,
sólo el Espíritu Santo,
al obrar por medio de la
palabra de Dios, puede
llevar a la persona a
amar a Dios.
Génesis 2:7 Entonces
Jehová Dios formó al
hombre del polvo de la
tierra, sopló en su
nariz aliento de vida y
fue el hombre un ser
viviente.
Génesis 2:22 De la
costilla que Jehová Dios
tomó del hombre, hizo
una mujer, y la trajo al
hombre.
Génesis 1:26 Entonces
dijo Dios: Hagamos al
hombre a nuestra imagen,
conforme a nuestra
semejanza; y tenga
potestad.
Efesios 4:24 Y vestíos
del nuevo hombre, creado
según Dios en la
justicia y santidad de
la verdad.
Colosenses 3:10 Y
revestido del nuevo.
Este, conforme a la
imagen del que lo creó.
1 Corintios 2:14 Pero el
hombre natural no
percibe las cosas que
son del Espíritu de
Dios, porque para él son
locura.
DIOS EL PADRE
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que Dios el
Padre es una de las tres
personas que forman el
Dios Trino. Dios es
espíritu, y esto
significa que no se le
puede ver ni está
limitado a un lugar. Se
le llama el Padre porque
es el Padre de
Jesucristo y de todos
los que creen en Jesús.
Él creó todas las cosas,
es santo, está lleno de
amor y es justo. Sigue
cuidando a toda la
creación y a todos los
seres humanos.
Mateo 28:19 Por tanto,
id y haced discípulos a
todas las naciones,
bautizándolos en el
nombre del Padre, del
Hijo y del Espíritu
Santo.
Juan 4:24 Dios es
Espíritu.
Juan 20:17 Jesús le
dijo: “Subo a mi Padre y
a vuestro Padre, a mi
Dios y a vuestro Dios”
Levítico 19:2 Santos
seréis, porque santo soy
yo, Jehová, vuestro
Dios.
Malaquías 2:10 ¿Acaso no
tenemos todos un mismo
Padre? ¿No nos ha creado
un mismo Dios?
Éxodo 34:6,7 ¡Jehová!
Dios fuerte,
misericordioso y
piadoso; tardo para la
ira y grande en
misericordia y verdad,
que guarda misericordia
a millares, que perdona
la iniquidad, la
rebelión y el pecado,
pero que de ningún modo
tendrá por inocente al
malvado.
Romanos 8:32 El que no
escatimó ni a su propio
Hijo, sino que lo
entregó por todos
nosotros, ¿cómo no nos
dará también con él
todas las cosas?
LA CREACIÓN
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que en el
principio Dios creó el
cielo y la tierra y a
todas las criaturas. Lo
hizo en seis días,
usando su palabra
todopoderosa para crear
todas las cosas. Hizo
todo de la nada. No
obstante, la creación
especial de Dios son el
hombre y la mujer.
Génesis 1:1 En el
principio creó Dios los
cielos y la tierra.
Génesis 1:31 Y vio Dios
todo cuanto había hecho,
y era bueno en gran
manera. Y fue la tarde y
la mañana del sexto día.
Éxodo 20:11 En seis días
hizo Jehová los cielos y
la tierra, el mar, y
todas las cosas que en
ellos hay.
Salmo 33:6,9 Por la
palabra de Jehová fueron
hechos los cielos...
porque él dijo, y fue
hecho; él mandó, y
existió.
Salmo 124:8 Nuestro
socorro está en el
nombre de Jehová, que
hizo el cielo y la
tierra.
Marcos 10:6 Pero al
principio de la
creación, hombre y mujer
los hizo Dios.
Hebreos 11:3 Por la fe
comprendemos que el
universo fue hecho por
la palabra de Dios, de
modo que lo que se ve
fue hecho de lo que no
se veía.
LA LEY DE DIOS
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que Dios
escribió su ley en el
corazón de la gente
cuando la creó. La
conciencia humana es
testigo de esa ley. El
conocimiento de la ley
estaba borroso en el
corazón de la gente
debido al pecado. Dios
repitió su ley en los
Diez Mandamientos. La
ley de Dios requiere
obediencia en nuestros
pensamientos, palabras y
acciones. Condena a todo
el que peca. Por lo
tanto, nadie puede
salvarse cumpliendo la
ley
La ley de Dios tiene el
propósito de mostrarnos
nuestros pecados, de
advertirnos de la ira de
Dios contra el pecado y
de guiarnos en nuestra
vida cristiana.
Deuteronomio
10:4 Él escribió en las
tablas lo mismo que
había escrito antes: los
diez mandamientos que
Jehová había proclamado
en el monte.
Mateo 5:48 Sed, pues,
vosotros perfectos, como
vuestro Padre que está
en los cielos es
perfecto.
Juan 1:17 La Ley fue
dada por medio de
Moisés.
Romanos 7:7 Pero yo no
conocí el pecado sino
por la Ley.
Romanos 3:22,23 No hay
diferencia, por cuanto
todos pecaron y están
destituidos de la gloria
de Dios.
Romanos 3:20 Por las
obras de la Ley ningún
ser humano será
justificado delante de
él, ya que por medio de
la Ley es el
conocimiento del pecado.
Santiago 2:10 Cualquiera
que guarde toda la Ley,
pero ofenda en un punto,
se hace culpable de
todos.
Salmo
119:9 ¿Con qué limpiará
el joven su camino? ¡Con
guardar tu palabra!
EL PECADO
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que el primer
hombre y la primera
mujer perdieron la
imagen de Dios cuando
cedieron a la tentación
de Satanás y
desobedecieron el
mandamiento de Dios.
Esto ocasionó el juicio
de Dios sobre ellos.
Desde ese tiempo toda la
gente es concebida en
pecado y nace en él,
desea lo que es malo, y
está muerta
espiritualmente. Por lo
tanto, no podemos
reconciliarnos nosotros
mismos con Dios por
nuestros propios
esfuerzos y obras.
Génesis 2:17 Pero del
árbol del conocimiento
del bien y del mal no
comerás, porque el día
que de él comas,
ciertamente morirás.
Salmo 51:5 En maldad he
sido formado y en pecado
me concibió mi madre.
Efesios 2:1 Estabais
muertos en vuestros
delitos y pecados.
Juan 3:6 Lo que nace de
la carne, carne es.
Salmo 5:4 Porque tú no
eres un Dios que se
complace en la maldad,
el malo no habitará
junto a ti.
Romanos 5:12 Por tanto,
como el pecado entró en
el mundo por un hombre y
por el pecado la muerte,
así la muerte pasó a
todos los hombres, por
cuanto todos pecaron.
1 Juan 3:4 Todo aquel
que comete pecado,
infringe también la Ley,
pues el pecado es
infracción de la Ley.
Romanos 8:7,8 Los
designios de la carne
son enemistad contra
Dios, porque no se
sujetan a la Ley de
Dios... los que viven
según la carne no pueden
agradar a Dios.
EL EVANGELIO
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan el evangelio. El
mensaje del evangelio es
las buenas nuevas de que
un Dios lleno de amor
envió a Jesucristo para
quitar los pecados de
los suyos. Este
evangelio ofrece
gratuitamente a todos
los pecadores la
justicia que se
encuentra en Jesús. Dios
ofrece y nos da la vida
eterna y la salvación a
todos aquellos que creen
en las promesas del
evangelio.
Juan 1:17 La Ley fue
dada por medio de
Moisés, pero la gracia y
la verdad vinieron por
medio de Jesucristo.
Romanos 1:16 No me
avergüenzo del
evangelio, porque es
poder de Dios para
salvación de todo aquel
que cree.
Juan
3:16 De tal manera amó
Dios al mundo, que ha
dado a su Hijo
unigénito, para que todo
aquel que en él cree no
se pierda, sino que
tenga vida eterna.
Colosenses 2:13 Y a
vosotros, estando
muertos en pecados... os
dio vida juntamente con
él, perdonándoos todos
los pecados.
Lucas 2:10,11 Pero el
ángel les dijo: —No
temáis, porque yo os doy
nuevas de gran gozo, que
será para todo el
pueblo: que os ha nacido
hoy, en la ciudad de
David, un Salvador, que
es Cristo el Señor.
Ezequiel 33:11 Vivo yo,
dice Jehová, el Señor,
que no quiero la muerte
del impío, sino que se
vuelva el impío de su
camino y que viva.
JESUCRISTO
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que Jesucristo
es el Salvador de todos
los elegidos.
Es el Hijo eterno de
Dios, igual al Padre y
al Espíritu Santo.
También es el hijo de la
virgen María. Se hizo
hombre para redimir a
todos. Al tomar nuestro
lugar, llevó una vida
perfecta cumpliendo la
ley de Dios por
nosotros. También murió
como nuestro sustituto
inocente en la cruz para
pagar un precio
suficiente por el pecado
de todos. Después de que
se levantó de entre los
muertos, Jesús ascendió
al cielo. En el día
final juzgará a toda la
gente que todavía esté
viviendo y a aquellos a
quienes levantará de
entre los muertos.
1 Juan 5:20 Estamos en
el verdadero, en su Hijo
Jesucristo. Este es el
verdadero Dios y la vida
eterna.
Mateo 1:23 «Una virgen
concebirá y dará a luz
un hijo y le pondrás por
nombre Emmanuel» (que
significa: «Dios con
nosotros»).
Efesios 1:7 En él
tenemos redención por su
sangre, el perdón de
pecados según las
riquezas de su gracia.
Gálatas 3:13 Cristo nos
redimió de la maldición
de la Ley, haciéndose
maldición por nosotros.
Hebreos 4:15 Uno que fue
tentado en todo según
nuestra semejanza, pero
sin pecado.
Romanos 1:4 Que fue
declarado Hijo de Dios
con poder, según el
Espíritu de santidad,
por su resurrección de
entre los muertos.
Hechos 10:42 Él es el
que Dios ha puesto por
Juez de vivos y muertos.
LA REDENCIÓN
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que Jesús, quien
es Dios y hombre, se
humilló convirtiéndose
en hombre y muriendo en
la cruz. Lo hizo para
redimir a toda la gente
del juicio por el
pecado, del miedo a la
muerte, y del poder del
diablo. Cumplió la ley
perfectamente y llevó
sobre él la culpa de
todos nuestros pecados.
Nos rescató por el
sacrificio de su vida en
la cruz. Dios ha
considerado la muerte de
Jesús como nuestra
muerte por el pecado. La
resurrección de Jesús es
prueba de que Dios ha
aceptado como pago lo
que Jesús hizo por los
pecados de toda su
gente.
Mateo 5:17 No penséis
que he venido a abolir
la Ley o los Profetas;
no he venido a abolir,
sino a cumplir.
Romanos 5:19 Así como
por la desobediencia de
un hombre muchos fueron
constituidos pecadores,
así también por la
obediencia de uno,
muchos serán
constituidos justos.
Isaías 53:6 Jehová cargó
en él el pecado de todos
nosotros.
Mateo 20:28 El Hijo del
hombre, que no vino para
ser servido, sino para
servir y para dar su
vida en rescate por
todos.
2 Corintios 5:21 Al que
no conoció pecado, por
nosotros lo hizo pecado,
para que nosotros seamos
justicia de Dios en él.
Efesios 1:7 En él
tenemos redención por su
sangre, el perdón de
pecados.
2 Timoteo 1:10 Nuestro
Salvador Jesucristo, el
cual quitó la muerte y
sacó a luz la vida y la
inmortalidad por el
evangelio.
LA JUSTIFICACIÓN
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que Dios
consideró a todos los
pecadores justos ante
sus ojos cuando
Jesucristo murió por
nosotros en la cruz.
Dios declaró a todos
libres de la culpa y del
castigo que debíamos por
nuestros pecados. Los
pecadores reciben este
regalo gratuito del
perdón, no haciendo
buenas obras, sino sólo
por fe. Una persona es
justificada cuando él o
ella cree en Cristo y su
obra redentora. Es un
regalo de Dios.
Efesios 2:8,9 Por gracia
sois salvos por medio de
la fe; y esto no de
vosotros, pues es don de
Dios. No por obras, para
que nadie se gloríe.
2 Corintios 5:19 Dios
estaba en Cristo
reconciliando consigo al
mundo, no tomándoles en
cuenta a los hombres sus
pecados.
Romanos 3:22-24 La
justicia de Dios por
medio de la fe en
Jesucristo, para todos
los que creen en él,
porque no hay
diferencia, por cuanto
todos pecaron y están
destituidos de la gloria
de Dios, y son
justificados
gratuitamente por su
gracia, mediante la
redención que es en
Cristo Jesús.
Romanos 3:28 Concluimos,
pues, que el hombre es
justificado por la fe
sin las obras de la Ley.
Romanos 4:5 Pero al que
no trabaja, sino cree en
aquel que justifica al
impío, su fe le es
contada por justicia.
Marcos 16:16 El que crea
y sea bautizado, será
salvo.
EL ESPÍRITU SANTO
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que el Espíritu
Santo es verdadero Dios
igual a Dios el Padre y
a Dios el Hijo. Tiene
nombres y
características que
pertenecen sólo a Dios.
El Espíritu Santo crea
la fe en nuestro corazón
a través del evangelio.
Además nos guarda en la
fe y nos motiva a hacer
buenas obras.
Hechos 5:3,4 Pedro le
dijo: —Ananías, ¿por qué
llenó Satanás tu corazón
para que mintieras al
Espíritu Santo? ... No
has mentido a los
hombres, sino a Dios.
2 Corintios 13:14 La
gracia del Señor
Jesucristo, el amor de
Dios y la comunión del
Espíritu Santo sean con
todos vosotros. Amén.
Salmo 139:7,8 ¿A dónde
me iré de tu espíritu?
¿Y a dónde huiré de tu
presencia? Si subiera a
los cielos, allí estás
tú; y si en el Seol
hiciera mi estrado, allí
tú estás.
Job 33:4 El espíritu de
Dios me hizo y el soplo
del Omnipotente me dio
vida.
Tito 3:5 Nos salvó, no
por obras de justicia
que nosotros hubiéramos
hecho, sino por su
misericordia, por el
lavamiento de la
regeneración y por la
renovación en el
Espíritu Santo.
Efesios 3:16 Para que os
dé, conforme a las
riquezas de su gloria,
el ser fortalecidos con
poder en el hombre
interior por su
Espíritu.
Gálatas 5:24,25 Pero los
que son de Cristo han
crucificado la carne con
sus pasiones y deseos.
Si vivimos por el
Espíritu, andemos
también por el Espíritu.
LA CONVERSIÓN
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que el Espíritu
Santo hace que el
corazón confíe en Jesús
como su Salvador. El
Espíritu Santo crea y
mantiene la fe por medio
del evangelio en la
palabra de Dios y los
sacramentos del Santo
Bautismo y la Santa
Comunión. Por lo tanto,
creemos que nuestra
conversión no es obra
nuestra. Es totalmente
obra de la gracia de
Dios. El rechazo del
evangelio es, sin
embargo, sólo nuestra
propia culpa.
1 Corintios 6:11 Ya
habéis sido lavados, ya
habéis sido
santificados, ya habéis
sido justificados en el
nombre del Señor Jesús y
por el Espíritu de
nuestro Dios.
Juan 17:17 Santifícalos
en tu verdad: tu palabra
es verdad.
2 Tesalonicenses 2:13,14
Que Dios os haya
escogido desde el
principio para
salvación, mediante la
santificación por el
Espíritu y la fe en la
verdad. Para esto él os
llamó por medio de
nuestro evangelio: para
alcanzar la gloria de
nuestro Señor
Jesucristo.
Romanos 10:17 Así que la
fe es por el oír, y el
oír, por la palabra de
Dios.
Hechos 15:3 Ellos, pues,
habiendo sido
encaminados por la
iglesia, pasaron por
Fenicia y Samaria
contando la conversión
de los gentiles.
Hechos 7:51 ¡Duros de
cerviz! ... Vosotros
resistís siempre al
Espíritu Santo; como
vuestros padres, así
también vosotros.
SALVOS
POR LA GRACIA
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que ya antes de
la creación del mundo,
Dios escogió a aquellos
individuos a quienes en
el tiempo los
convertiría mediante el
evangelio y los
guardaría en la fe para
la vida eterna. Esta
elección no se debe a
las cualidades o
acciones que Dios había
previsto en la gente que
él escogió. Esto muestra
que la salvación es
nuestra sólo por la
gracia de Dios. La
gracia es el amor
inmerecido y la
misericordia que él
muestra a toda la
humanidad por medio de
Jesucristo.
Efesios 1:4-6 Según nos
escogió en él antes de
la fundación del mundo,
para que fuéramos santos
y sin mancha delante de
él. Por su amor, nos
predestinó para ser
adoptados hijos suyos
por medio de Jesucristo,
según el puro afecto de
su voluntad, para
alabanza de la gloria de
su gracia, con la cual
nos hizo aceptos en el
Amado.
Romanos 11:5,6 Así
también aun en este
tiempo ha quedado un
remanente escogido por
gracia. Y si es por
gracia, ya no es por
obras; de otra manera la
gracia ya no sería
gracia.
Hechos 15:11 Antes
creemos que por la
gracia del Señor Jesús
seremos salvos.
Romanos 5:15 Pero el don
no fue como la
trasgresión, porque si
por la trasgresión de
aquel uno muchos
murieron, la gracia y el
don de Dios abundaron
para muchos por la
gracia de un solo
hombre, Jesucristo.
SALVOS POR MEDIO DE LA
FE
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que la fe es la
aceptación del pecador
arrepentido de que
Jesucristo es su único
Salvador y es la
completa confianza en su
mérito para el perdón de
los pecados y la
salvación. Dicha fe no
es un logro personal ni
un acto de mérito
humano. El Espíritu
Santo crea la fe.
Quienquiera que
permanezca en esta fe
hasta el fin de la vida
será salvo eternamente.
Sin fe la salvación no
es posible.
Juan 1:12 Mas a todos
los que lo recibieron, a
quienes creen en su
nombre, les dio potestad
de ser hechos hijos de
Dios.
Hechos 10:43 De este dan
testimonio todos los
profetas, que todos los
que en él crean
recibirán perdón de
pecados por su nombre.
Gálatas 2:16 Sabiendo
que el hombre no es
justificado por las
obras de la
Ley, sino por la fe de
Jesucristo, nosotros
también hemos creído en
Jesucristo, para ser
justificados por la fe
de Cristo y no por las
obras de la Ley, por
cuanto por las obras de
la Ley nadie será
justificado.
Hechos 16:30,31 Les
dijo: —Señores, ¿qué
debo hacer para ser
salvo? Ellos dijeron:
—Cree en el Señor
Jesucristo, y serás
salvo tú y tu casa.
Juan 3:36 El que cree en
el Hijo tiene vida
eterna.
Mateo 24:13 Pero el que
persevere hasta el fin,
este será salvo.
EL ARREPENTIMIENTO
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que el
arrepentimiento es el
reconocimiento del
pecado y el
remordimiento sincero de
ello. El pecador
arrepentido también
confía en que Dios
perdonará su pecado por
el amor de Jesús. El
arrepentimiento es una
condición del corazón
sin el cual nadie puede
esperar ser salvo. A
cada pecador que se
arrepiente de verdad se
le asegura que Dios lo
perdona completa y
gratuitamente. Por lo
tanto, él o ella tratará
de renunciar a una vida
pecadora y de llevar una
vida santa en servicio a
Dios.
Isaías 55:6,7 ¡Buscad a
Jehová mientras puede
ser hallado, llamadle en
tanto que está cercano!
Deje el impío su camino
y el hombre inicuo sus
pensamientos, y vuélvase
a Jehová, el cual tendrá
de él misericordia, al
Dios nuestro, el cual
será amplio en perdonar.
Marcos 1:15 [Juan]
decía: ¡Arrepentíos y
creed en el evangelio!
Mateo 4:17 Desde
entonces comenzó Jesús a
predicar y a decir: «
¡Arrepentíos, porque el
reino de los cielos se
ha acercado!».
2 Corintios 7:10 La
tristeza que es según
Dios produce
arrepentimiento para
salvación, de lo cual no
hay que arrepentirse.
Lucas 18:13,14 Pero el
publicano, estando
lejos, no quería ni aun
alzar los ojos al cielo,
sino que se golpeaba el
pecho, diciendo: “Dios,
sé propicio a mí,
pecador”. [Jesús dijo]
Os digo que este
descendió a su casa
justificado antes que el
otro, porque cualquiera
que se enaltece será
humillado y el que se
humilla será enaltecido.
LA SANTIFICACIÓN
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que la fe en
Jesucristo está viva y
activa. Por lo tanto, la
fe produce las buenas
obras que agradan a
Dios.
La fe verdadera,
alimentada por la
palabra de Dios, se
complace en hacer la
santa voluntad de Dios.
Sin embargo, en este
mundo pecador hasta las
mejores obras del
cristiano todavía están
contaminadas por el
pecado.
Nunca seremos perfectos
en esta vida. Por amor
de Jesús, nuestro Padre
celestial bondadosamente
considera aceptables los
esfuerzos imperfectos
del cristiano.
Santiago 2:17 Así
también la fe, si no
tiene obras, está
completamente muerta.
Hebreos 11:6 Pero sin fe
es imposible agradar a
Dios.
Romanos 7:19 No hago el
bien que quiero, sino el
mal que no quiero, eso
hago.
Isaías 64:6 Todas
nuestras justicias [son]
como trapo de
inmundicia.
2 Corintios 7:1
Limpiémonos de toda
contaminación de carne y
de espíritu.
Gálatas 5:6 Porque en
Cristo Jesús ni la
circuncisión vale algo
ni la in circuncisión,
sino la fe que obra por
el amor.
1 Tesalonicenses 4:3 La
voluntad de Dios es
vuestra santificación.
Efesios 2:10 Pues somos
hechura suya, creados en
Cristo Jesús para buenas
obras.
LA ORACIÓN
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que los
creyentes oran. En el
nombre de Jesús, es
decir, confiando en su
salvación, el creyente
habla confiadamente a
Dios. Presentamos ante
Dios nuestras
necesidades, alabándolo,
agradeciéndole, o
intercediendo por otros.
La oración no es una
forma de ganar la
salvación. Los
cristianos oran porque
Dios nos manda orar y
nos promete contestar
nuestras oraciones. A
veces nos contesta que
sí y otras que no. De
vez en cuando Dios
espera hasta el momento
preciso para contestar
nuestras oraciones.
Salmo 19:14 ¡Sean gratos
los dichos de mi boca y
la meditación de mi
corazón delante de ti,
Jehová, roca mía y
redentor mío!
Salmo 50:15 Invócame en
el día de la angustia;
te libraré y tú me
honrarás.
Mateo 7:7 Pedid, y se os
dará; buscad, y
hallaréis; llamad, y se
os abrirá.
Mateo 21:22 Y todo lo
que pidáis en oración,
creyendo, lo recibiréis.
Juan 16:23 Todo cuanto
pidáis al Padre en mi
nombre, os lo dará.
1 Timoteo 2:1 Exhorto
ante todo, a que se
hagan rogativas,
oraciones, peticiones y
acciones de gracias por
todos los hombres.
1 Tesalonicenses 5:17
Orad sin cesar.
Efesios 6:18 Orad en
todo tiempo con toda
oración y súplica en el
Espíritu.
1 Timoteo 2:8 Quiero,
pues, que los hombres
oren en todo lugar,
levantando manos santas,
sin ira ni contienda.
LA IGLESIA
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que hay una
santa iglesia cristiana,
la cual se forma por
todos los que creen en
Jesús. La fe es
invisible puesto que es
un asunto del corazón.
Sólo Dios sabe quién
tiene fe y por lo tanto
es miembro de la santa
iglesia cristiana. Esta
iglesia invisible se
encuentra dondequiera
que el evangelio se
proclame. Llamamos
iglesia visible a los
grupos que se reúnen a
escuchar la palabra de
Dios. Por desgracia,
esos grupos, a causa del
pecado, también incluyen
a los hipócritas y a los
defensores de las falsas
doctrinas. La asociación
religiosa se debe
practicar sólo con
aquellos que se adhieren
fielmente a toda la
palabra de Dios.
2 Timoteo 2:19 Conoce el
Señor a los que son
suyos.
Juan 18:36 Respondió
Jesús: —Mi Reino no es
de este mundo.
Juan 8:31,32 Si vosotros
permanecéis en mi
palabra, seréis
verdaderamente mis
discípulos; y conoceréis
la verdad y la verdad os
hará libres.
Isaías 55:10,11 Porque
como desciende de los
cielos la lluvia y la
nieve... así será mi
palabra que sale de mi
boca: no volverá a mí
vacía, sino que hará lo
que yo quiero y será
prosperada en aquello
para lo cual la envié.
1 Corintios 1:2 A la
iglesia de Dios que está
en Corinto, a los
santificados en Cristo
Jesús, llamados a ser
santos.
Romanos 16:17 Pero os
ruego, hermanos, que os
fijéis en los que causan
divisiones y ponen
tropiezos en contra de
la doctrina que vosotros
habéis aprendido.
Apartaos de ellos.
EL BAUTISMO
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que el bautismo
es un acto sagrado,
instituido por Dios
Esto es para jóvenes y
adultos, incluyendo a
los niños.
Mateo 28:19 Por tanto,
id y haced discípulos a
todas las naciones,
bautizándolos en el
nombre del Padre, del
Hijo y del Espíritu
Santo.
Marcos 10:14 [Jesús] les
dijo: —Dejad a los niños
venir a mí, y no se lo
impidáis, porque de los
tales es el reino de
Dios.
LA
SANTA CENA
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que la Santa
Cena es un acto sagrado
que Cristo instituyó.
Junto con el pan y el
vino recibimos el
verdadero cuerpo y la
verdadera sangre de
Jesús en forma
espiritual. En esta
comida especial Jesús da
el perdón de los
pecados, fortalece
nuestra fe y da la
salvación eterna a todo
el que cree. Sólo la
gente que se arrepiente
de sus pecados y recibe
la preparación adecuada
en la fe cristiana
debería participar en
este sacramento.
Mateo 26:26-28 Mientras
comían, tomó Jesús el
pan, lo bendijo, lo
partió y dio a sus
discípulos, diciendo:
—Tomad, comed; esto es
mi cuerpo. Y tomando la
copa, y habiendo dado
gracias, les dio,
diciendo: —Bebed de ella
todos, porque esto es mi
sangre del nuevo pacto
que por muchos es
derramada para perdón de
los pecados.
1 Corintios 10:16 La
copa de bendición que
bendecimos, ¿no es la
comunión de la sangre de
Cristo? El pan que
partimos, ¿no es la
comunión del cuerpo de
Cristo?
1 Corintios 11:27,28 De
manera que cualquiera
que coma este pan o beba
esta copa del Señor
indignamente, será
culpado del cuerpo y de
la sangre del Señor. Por
tanto, pruébese cada uno
a sí mismo, y coma así
del pan y beba de la
copa.
1 Corintios 10:17
Nosotros, con ser
muchos, somos un cuerpo,
pues todos participamos
de aquel mismo pan.
LOS
ÁNGELES Y EL CIELO
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que estar en el
cielo es estar ante la
presencia de Dios. En el
cielo se encuentran los
santos ángeles, que son
mensajeros de Dios,
junto con las almas de
todos los que han muerto
como creyentes. En el
juicio final todos los
muertos se levantarán.
Entonces las almas de
todos los creyentes se
reunirán con un cuerpo
glorificado y vivirán
para siempre en el
cielo. Éste es un lugar
de gozo eterno donde no
habrá más lágrimas ni
penas.
Eclesiastés 12:7 Antes
que el polvo vuelva a la
tierra, como era, y el
espíritu vuelva a Dios
que lo dio.
Hebreos 1:14 ¿No son
todos espíritus
ministradores, enviados
para servicio a favor de
los que serán herederos
de la salvación?
Filipenses 3:21 [Cristo]
transformará nuestro
cuerpo mortal en un
cuerpo glorioso.
1 Corintios 15:52 Se
tocará la trompeta, y
los muertos serán
resucitados
incorruptibles y
nosotros seremos
transformados.
Apocalipsis 21:4
Enjugará Dios toda
lágrima de los ojos de
ellos; y ya no habrá más
muerte, ni habrá más
llanto ni clamor ni
dolor, porque las
primeras cosas ya
pasaron.
Salmo 16:11 En tu
presencia hay plenitud
de gozo, delicias a tu
diestra para siempre.
Apocalipsis 22:20 El que
da testimonio de estas
cosas dice: «Ciertamente
vengo en breve». ¡Amén!
¡Ven, Señor Jesús!
EL DIABLO Y EL INFIERNO
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que muchos de
los ángeles de Dios
pecaron y se
convirtieron en
poderosos espíritus
malos, llamados
demonios. Son enemigos
de Dios y de los
creyentes, y el diablo
(Satanás) es su
líder.Tientan a todos
para que pequen y tratan
de destruir la fe del
creyente. En el juicio
final todo el que haya
muerto sin fe en
Jesucristo también será
condenado al infierno.
El infierno es un lugar
de tormento eterno y de
separación de Dios.
Efesios 6:11,12 Vestíos
de toda la armadura de
Dios, para que podáis
estar firmes contra las
asechanzas del diablo,
porque no tenemos lucha
contra sangre y carne,
sino contra... los
gobernadores de las
tinieblas de este mundo,
contra huestes
espirituales de maldad
en las regiones
celestes.
1 Pedro 5:8,9 Sed
sobrios y velad, porque
vuestro adversario el
diablo, como león
rugiente, anda alrededor
buscando a quien
devorar. Resistidlo
firmes en la fe.
Judas 6 Y a los ángeles
que no guardaron su
dignidad, sino que
abandonaron su propio
hogar, los ha guardado
bajo oscuridad, en
prisiones eternas, para
el juicio del gran día.
Mateo 25:41 Entonces
[Jesús] dirá también a
los de la izquierda:
Apartaos de mí,
malditos, al fuego
eterno preparado para el
diablo y sus ángeles.
Isaías
66:24 «Saldrán y verán
los cadáveres de los
hombres que se rebelaron
contra mí; porque su
gusano nunca morirá ni
su fuego se apagará. Y
serán abominables para
todo ser humano».
TEMAS ESPECIALES –
CREDOS
Un credo es una
afirmación de lo que un
grupo cree y enseña. Hay
tres afirmaciones de fe
que se usan en el mundo
cristiano: el Credo
Apostólico, el Credo
Niceno, y el Credo de
Atanasio. Las enseñanzas
de estos credos se han
tomado de la Biblia.
Esas declaraciones de fe
distinguen a los
cristianos de todos los
falsos maestros.
1 Pedro 3:15 Santificad
a Dios el Señor en
vuestros corazones, y
esta siempre preparados
para presentar defensa
con mansedumbre y
reverencia ante todo el
que os demande razón de
la esperanza que hay en
vosotros.
Mateo 10:32 A
cualquiera, pues, que me
confiese delante de los
hombres, yo también lo
confesaré delante de mi
Padre que está en los
cielos.
Mateo 16:13-16 Al llegar
Jesús a la región de
Cesarea de Filipo,
preguntó a sus
discípulos, diciendo: —
¿Quién dicen los hombres
que es el Hijo del
hombre? Ellos dijeron:
—Unos, Juan el Bautista;
otros, Elías; y otros,
Jeremías o alguno de los
profetas. Él les
preguntó: —Y vosotros,
¿quién decís que soy yo?
Respondiendo Simón
Pedro, dijo: —Tú eres el
Cristo, el Hijo del Dios
viviente.
Mateo 7:15 [Jesús dijo]
guardaos de los falsos
profetas, que vienen a
vosotros vestidos de
ovejas, pero por dentro
son lobos rapaces.
LA UNIDAD DE LA IGLESIA
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que la verdadera
unidad de la iglesia es
evidente cuando la
confesión de los
cristianos está de
acuerdo con la doctrina
que se revela en las
Escrituras. No es
necesario que todos
estén de acuerdo con los
asuntos de los rituales
de la iglesia ni de la
organización. El Nuevo
Testamento no ordena
nada respecto a esos
asuntos.
Los que están unidos en
fe y doctrina expresarán
su unidad reuniéndose en
la adoración, comunión,
oración y en el trabajo
de la iglesia. No
podemos relacionarnos en
asociación religiosa con
aquellos cuyas
confesiones revelan que
se acepta, se enseña o
se defiende el error.
Efesios 4:3-6 Procurando
mantener la unidad del
Espíritu en el vínculo
de la paz: un solo
cuerpo y un solo
Espíritu, como fuisteis
también llamados en una
misma esperanza de
vuestra vocación; un
solo Señor, una sola fe,
un solo bautismo, un
solo Dios y Padre de
todos, el cual es sobre
todos y por todos y en
todos.
Hebreos 10:23-25
Mantengamos firme, sin
fluctuar, la profesión
de nuestra esperanza,
porque fiel es el que
prometió. Y
considerémonos unos a
otros para estimularnos
al amor y a las buenas
obras, no dejando de
congregarnos, como
algunos tienen por
costumbre, sino
exhortándonos; y tanto
más, cuanto veis que
aquel día se acerca.
Romanos 16:17 Pero os
ruego, hermanos, que os
fijéis en los que causan
divisiones y ponen
tropiezos en contra de
la doctrina que vosotros
habéis aprendido.
Apartaos de ellos.
EDUCACIÓN RELIGIOSA
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que la educación
religiosa de los hijos
es obligación principal
de los padres y las
madres, y en particular
de los padres. La
iglesia puede ayudar a
los padres a establecer
escuelas y otras
organizaciones para
enseñar la doctrina
cristiana. Los jóvenes y
los adultos deberían
seguir leyendo y
estudiando la Biblia en
privado y en las clases
bíblicas que la
congregación ofrece.
Todos querremos nutrir y
fortalecer nuestra fe y
la de nuestros hijos. El
estudio de las
Escrituras también
fortalece a la familia,
a la iglesia y a la
nación
Marcos 10:14 [Jesús] les
dijo: —Dejad a los niños
venir a mí, y no se lo
impidáis, porque de los
tales es el reino de
Dios.
Efesios 6:4 Y vosotros,
padres, no provoquéis a
ira a vuestros hijos,
sino criadlos en
disciplina y
amonestación del Señor.
Juan 21:15 [Jesús] le
dijo: —Apacienta mis
corderos.
Hechos 17:11 [Los de
Berea] eran más nobles
que los que estaban en
Tesalónica, pues
recibieron la palabra
con toda solicitud,
escudriñando cada día
las Escrituras para ver
si estas cosas eran así.
Juan 5:39 Escudriñad las
Escrituras, porque a
vosotros os parece que
en ellas tenéis la vida
eterna, y ellas son las
que dan testimonio de mí
[Jesús].
Proverbios 14:34 La
justicia engrandece a la
nación; el pecado es
afrenta de las naciones.
LOS CRISTIANOS Y SU
GOBIERNO
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que Dios no sólo
ha instituido la
iglesia, sino también la
autoridad del gobierno.
Por lo tanto, los
cristianos obedecerán a
los que gobiernan a
menos de que el gobierno
les ordene desobedecer a
Dios. Él le da al
gobierno la obra de
cuidar el buen orden y
la paz para que sus
ciudadanos puedan llevar
vidas tranquilas y
piadosas.
Romanos
13:1-5 Sométase toda
persona a las
autoridades superiores,
porque no hay autoridad
que no provenga de Dios,
y las que hay, por Dios
han sido establecidas.
De modo que quien se
opone a la autoridad, a
lo establecido por Dios
resiste; y los que
resisten, acarrean
condenación para sí
mismos.
Los magistrados no están
para infundir temor al
que hace el bien, sino
al malo... Por lo cual
es necesario estarle
sujetos, no solamente
por razón del castigo,
sino también por causa
de la conciencia.
Hechos 5:29 Es necesario
obedecer a Dios antes
que a los hombres.
1 Timoteo 2:1,2 Exhorto
ante todo, a que se
hagan rogativas,
oraciones, peticiones y
acciones de gracias por
todos los hombres, por
los reyes y por todos
los que tienen
autoridad, para que
vivamos quieta y
reposadamente en toda
piedad y honestidad.
EL
ABORTO Y EL SUICIDIO
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que la vida
humana es un regalo de
un Dios de amor. Nuestra
vida es un tiempo de
gracia durante la cual
tenemos la oportunidad
de aprender el camino de
la salvación mediante la
fe en Jesucristo. Sólo
Dios tiene el derecho de
quitar la vida que él ha
dado. La vida empieza
con la concepción y
termina cuando el alma
deja el cuerpo.
Hechos 17:25,28 [Dios]
es quien da a toda vida,
aliento y todas las
cosas
... porque en él
vivimos, nos movemos y
somos.
Isaías 55:6 ¡Buscad a
Jehová mientras puede
ser hallado, llamadle en
tanto que está cercano!
2 Corintios 6:1,2 Os
exhortamos también a que
no recibáis en vano la
gracia de Dios... Ahora
es el tiempo aceptable;
ahora es el día de
salvación.
Éxodo 20:13 No matarás.
Salmo 139:13-16 Tú
formaste mis entrañas;
me hiciste en el vientre
de mi madre... No fue
encubierto de ti mi
cuerpo, aunque en oculto
fui formado y
entretejido en lo más
profundo de la tierra.
Mi embrión vieron tus
ojos, y en tu libro
estaban escritas todas
aquellas cosas que
fueron luego formadas,
sin faltar ni una de
ellas.
Jeremías 1:5 «Antes que
te formara en el
vientre, te conocí, y
antes que nacieras, te
santifiqué, te di por
profeta a las naciones».
Salmo 31:15 ¡En tu mano
están mis tiempos!
EL MATRIMONIO Y EL
DIVORCIO
La Biblia y los
presbiterianos ortodoxos
enseñan que el
matrimonio es la unión
de un hombre y una
mujer. Es una asociación
en la cual el hombre es
la cabeza, pero debe
expresar esa autoridad
con amor. Dios
estableció el
matrimonio. Es una
relación santa que no se
debe romper. Una persona
casada peca cuando él o
ella se divorcia por
motivos que no son
bíblicos. Ante Dios, el
divorcio no es válido
excepto cuando hay
fornicación o abandono.
La tendencia a
considerar el matrimonio
como si no fuera
importante hace mucho
daño a la familia, a la
iglesia y a la nación.
Génesis 2:18 Después
dijo Jehová Dios: «No es
bueno que el hombre esté
solo: le haré ayuda
idónea para él».
Efesios 5:24,25 Así que,
como la iglesia está
sujeta a Cristo, así
también las casadas lo
estén a sus maridos en
todo. Maridos, amad a
vuestras mujeres, así
como Cristo amó a la
iglesia y se entregó a
sí mismo por ella.
Hebreos 13:4 Honroso sea
en todos el matrimonio y
el lecho sin mancilla;
pero a los fornicarios y
a los adúlteros los
juzgará Dios.
Mateo 19:9 Y yo os digo
que cualquiera que
repudia a su mujer,
salvo por causa de
fornicación, y se casa
con otra, adultera.
1 Corintios 7:15 Pero si
el no creyente se
separa, sepárese, pues
no está el hermano o la
hermana sujeto a
servidumbre en semejante
caso
Salmo 51:10 ¡Crea en mí,
Dios, un corazón limpio,
y renueva un espíritu
recto dentro de mí